Tres días en El Palmar
(Buenavista del Norte, Tenerife)
Paulino Alonso Panero

Detalle del tejado, repleto de verodes, de la casa rural "El Molino" en El Palmar, Buenavista del Norte, Tenerife. Panasonic DMC-LC70 con Leica DC Vario-Elmarit 5.8-17.4 (equiv. 35-105mm) f/2.8-4.9.  Copyright © 2007, Paulino Alonso Panero.

Este es el pequeño relato de tres maravillosos días de la Semana Santa de 2007, entre el 5 y el 8 de abril, que hemos pasado en la casa rural El Molino, situada en El Palmar, Buenavista del Norte (Tenerife). Algunas de las imágenes están extraídas de video DVD en formato 704 x 576 y lógicamente tienen una peor calidad, pero no por ello desmerecen, cumpliendo perfectamente su fin ilustrativo. El resto están hechas con la cámara digital Panasonic DMC-LC70 con Leica DC Vario-Elmarit 5.8-17.4 (equiv. 35-105mm) f/2.8-4.9 y con la cámara de video Panasonic (en modo fotografía) VDR-M70EG con objetivo zoom - 3.8 mm - 38 mm - f/1.8-2.4. Como de costumbre, todas las imágenes podrás verlas en mayor tamaño señalando con el ratón en cada una de ellas.

Por último, solo decirte que para cualquier sugerencia o aclaración, no dudes en escribirme.

Paulino Alonso Panero.

Tenerife, a 9 de abril de 2007.

ÍNDICE

5 de Abril, jueves santo, la llegada.

A mediados de febrero de este año ya me había entrado la vena viajera con las miras puestas en la Semana Santa, que este año, incomprensiblemente, en Canarias se quedó en un solo día de fiesta: el Viernes Santo. Por otro lado, hacía tiempo que había descubierto la página Web CasitasRurales.com que desde un primer momento me había impresionado por la belleza de las casas que ofrecía en alquiler, todas ellas situadas en El Palmar, lugar del noroeste de la isla de Tenerife, perteneciente al municipio de Buenavista del Norte, y donde el pasado mes de octubre habíamos parado para hacer unas compras domingueras en el Mercadillo del Agricultor. Así que con casi dos meses de antelación y después de un intercambio de e-mails y llamadas telefónicas con la dueña, efectuamos la reserva de la Casa del Molino (imagen de la derecha), una de las tres que tiene en El Palmar.

Con mi orden proverbial, me encargo de efectuar todas las compras y organizar el equipaje, y con mi desesperación habitual lo tengo casi todo preparado desde un par de días antes de salir. Vamos bien provistos de todo, incluidas algunas exquisiteces, pues la ocasión bien lo merece. Llegamos a El Palmar sobre las 6 de la tarde del jueves y con las indicaciones que nos da doña Rosa María, encontramos la casa sin problemas. La situación es perfecta, pues está en el mismo pueblo, con todo a mano, en una calle estrecha paralela a la carretera general. Es un poco complicado aparcar en la misma puerta, a no ser que tengas un Smart o algo parecido, pero a 20 metros en dirección norte, hacía el pueblo, puedes hacerlo perfectamente, tal como puedes ver en la imagen de la izquierda. En la misma foto, en el lado izquierdo, se puede apreciar parte de la otra casa, la del Herrero. Cada una de las casas tiene total intimidad pues están separadas la una de la otra por ambos patios, que a su vez, en caso de que las alquilen un grupo de amigos o familiares, se pueden unir abriendo el gran portón (foto de la derecha, con las cumbres de Baracán al fondo) que los divide.

La casa nos deja impresionados, y todo lo que se diga es poco, pues por muchas fotos que veas, en la realidad gana con creces. Según nos explica doña Rosa María, todo el diseño ha sido obra de ella; de verdad que es admirable, una auténtica artista. La casa tiene su propia historia ya que fue el antiguo molino de gofio del pueblo y lugar de encuentro entre los campesinos. Aprovechando que todavía no han llegado los otros clientes, también le echamos un vistazo a la vecina Casa del Herrero, distinta en la distribución pero igual de bonita que la nuestra. Son casas de cuento, de Hansel y Gretel como me comentó mi sobrina Marisa cuando vio las fotos. Quizás abuse un poco de tanta imagen de la casa, pero creo que bien valen la pena. En una primera remesa van unas cuantas del interior; para otro día dejaré las del exterior.

Vista parcial del salón con la puerta de entrada desde la calle y chimenea.

Detalle de la preciosa chimenea y de la mesita del salón

Puerta de entrada y ventana del salón-comedor, a la calle.

Detalle del magnífico techo del salón.

Vista de la cocina, con ventana al patio.

Vista desde la cocina hacia el comedor.

Vista, desde el distribuidor de los dormitorios, hacia el salón. A la derecha, acceso a la cocina y al fondo, la puerta de salida al patio.

Otra vista de la cocina. Véase el detalle del arco en primer plano.

Nada más entrar desde la calle, nos encontramos con una amplia estancia que acoge el salón y el comedor. Aquel, tiene un sofá de tres plazas de lo más cómodo así como un magnífico sillón-mecedora y una mesita. La chimenea es la niña bonita de la casa y la verdad que se agradece pues por las noches refresca bastante; de todas formas, también tienes una estufa de aire caliente. A ambos lados de la chimenea tienes cantidad de estantes repletos de objetos de lo más variopintos, y el televisor con receptor de satélite incluido (solo canales libres FTA en satélite Astra, más que suficiente), aunque a decir verdad no es precisamente lo que uno viene buscando a estos lugares y ten por seguro que el mejor programa que puedes ver es el del fuego en la chimenea. Detrás del sofá está la mesa de comedor para seis personas y justo enfrente tenemos el acceso a la amplia cocina con un frigorífico bien hermoso, placa de vitrocerámica y horno microondas. Justo enfrente de la puerta de la calle nos encontramos al otro lado con la puerta de acceso al patio y al fondo, entre la cocina y el comedor está el pequeño distribuidor de los dormitorios y cuarto de baño.

Dormitorio de matrimonio con ventana a la calle.

Otra vista del dormitorio de matrimonio. Cama con colchón de látex.

El bonito espejo del cuarto de baño.

Otro detalle del cuarto de baño.

Dormitorio doble con salida al patio.

Otra vista del dormitorio doble.

Dormitorio doble, detalle del techo.

Otro vista del dormitorio doble.

El distribuidor está plagado de todo tipo de curiosísimos objetos. A la izquierda, nos encontramos con un dormitorio con dos camas individuales y acceso directo al patio. Debido a esto, yo hubiera colocado en esta habitación el dormitorio principal, pues resulta de lo más agradable. A la derecha del distribuidor tenemos el dormitorio de matrimonio con una cama enorme de 2 metros de largo por 1,60 de ancho, y con colchón de látex; no se puede pedir más. La ventana da a la calle pero te puedo asegurar que no se escucha absolutamente nada. Tiene una armario empotrado de lo más rústico y una especie de tocador repleto de cachivaches; lástima que no sacamos fotos. El cuarto de baño, con bidet incluido: ¡Aleluya! El hueco con el lavabo y el espejo es otro de los grandes logros de la casa. Por cierto, el agua de la ducha sale con una presión que da gusto. Como dije, en otro jornada hablaré sobre el exterior, del patio y sus encantos, acompañado de las fotos correspondientes.

Después de colocar la ropa, avituallamiento y todo el cargamento que traemos desde casa, nos echamos a la calle, a patear el pueblo en toda su extensión. Primero nos dirigimos en dirección norte hacia el centro del pueblo donde se encuentra la pequeña iglesia de la virgen de Nuestra Señora de la Consolación, de mediados del siglo XVI, y actualmente en obras de restauración. Al lado de la iglesia hay una especie de tanatorio donde observamos con mucho respeto a un grupo de familiares y allegados de alguien que ha muerto. A la izquierda, pegado a la carretera, hay un bar, que tiene todo el aspecto de ser el centro neurálgico del pueblo (queda confirmado con lo que acabo de leer en este documento PDF de lo más interesante), y con un nombre de lo más curioso: El Chiringuito de la Moncloa. Tomamos la carretera en dirección sur, hacia Masca, y pasamos por diversos restaurantes -algo digo al respecto en otra página de esta Web- y por el supermercado Las Cuevas donde Eva compra un bizcochón y al que volveremos dos días después. Como el cuerpo nos pide marcha, seguimos carretera arriba hasta llegar al barrio de Los Pedregales donde se encuentran el mercadillo del agricultor (lo puedes ver en la imagen de la derecha; más información en en la foto 1-105 de la Galería de Imágenes de Tenerife) y las oficinas del Parque Rural de Teno,  de donde parte la carretera hacia Teno Alto y el sendero que tomaremos a la mañana siguiente. Ya hablaré más sobre el mercadillo en la jornada del domingo.

Algo más arriba del mercadillo, siempre en dirección sur hacía Masca, nos encontramos al borde de la carretera, a nuestra derecha, con el Restaurante El Coyuco (puedes ver la reseña en la sección Restaurantes Preferidos, en esta misma Web) al cual iremos a comer dos días después y al que te aconsejo no dejes de acudir para probar, especialmente, la magnífica carne de cabra. Seguimos subiendo y pasamos al lado de una curiosa furgoneta-bar aparcada por fuera de una casa; al final me quedé sin saber si ese era su emplazamiento para hacer negocio o bien la vivienda del propietario. Cruzamos enfrente para ir carretera abajo, de vuelta hacia la casa, donde poco antes de llegar te puedes encontrar con este bonito muro, lleno de geranios, y que da sustento a unos cultivos de vides. El día acaba con una cena esplendorosa (para no despertarte el apetito, mejor omito los detalles) y la correspondiente sesión de chimenea; no se puede pedir más.

No quiero terminar esta jornada sin antes hacer referencia a las fiestas que se celebran entre el tercer y cuarto domingo de septiembre, en honor de la virgen de la Consolación. Especialmente, hay dos acontecimientos a resaltar: Las Libreas y el Día de la Trilla. El primero suele celebrarse al principio de los festejos, y el segundo suele poner colofón a los mismos. En la imagen de la izquierda se puede apreciar la era, situada en el barrio de Los Pedregales, donde suele desarrollarse este evento del cual puedes ver un bonito reportaje fotográfico en la Web amiga olahphoto.com así como un artículo del diario Canarias 7 sobre la fiesta del pasado año 2006. En cuanto a Las Libreas, voy a resumir un poco lo que he encontrado buscando por aquí y por allá.

El Valle de El Palmar aún conserva uno de los bailes más arraigados y puristas del folclore popular canario, el Baile de Las Libreas. Las escenificaciones corren a cargo de tres parejas de bailadores, tres de los cuales se visten de mujer, que con saltos y giros acentuados y vivos y las manos en alto, danzan al son del tajaraste, acompañados por la figura de «El Diablo» y de «La Diabla». La música es interpretada por dos flautas y dos tambores. Simboliza la lucha entre «el bien», representado por los bailadores, y «el mal», encarnado por la figura del diablo. Los bailadores desfilan por las calles y plaza del pueblo, danzando en doble fila enfrentada. A continuación, se enciende fuego a ambos diablos, que comienzan a girar por la plaza. Por otra parte, el resto de los componentes permanece sin bailar. Al finalizar la quema, el grupo abandona el lugar al ritmo del tajaraste. El recurso del fuego es como purificador y sirve para ahuyentar y hacer desaparecer todos los males simbolizados por la figura del diablo. Su origen resulta un tanto confuso, quizás del siglo XVII, y lo más probable es que la tradición venga de los bailes que hacían los criados, con las libreas de sus señores, en el día de la fiesta. Do todas formas, hay teorías para todos los gustos y si te interesa, puedes encontrar más información sobre el tema en un artículo del periódico El Día, de donde  he tomado buena parte de la información, así como en este blog y sobre todo en el estudio efectuado por Estanislao González y que aparece en Bienmesabe.org.

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6 de Abril, viernes santo, el reto.

Viernes Santo, amanece un día esplendoroso, quizás más de la cuenta para soportar lo que nos espera. Con la tranquilidad que reina en la casa y alrededores, nos despertamos bastante tarde y hasta las diez y media de la mañana no llegamos a Los Pedregales, de donde parte el sendero que va hasta Teno Alto. Es una lástima que la oficina de información solo esté abierta de lunes a viernes, y solo días laborables, así que nos vemos obligados a preguntarle a un grupo de excursionistas que vemos por allí. Uno de ellos nos comenta que dado lo tarde que es y con el sol que está pegando, quizás sea demasiado dura la subida; ellos, como tienen dos coches, van a ir primero hasta Teno Alto por carretera y después volver andando, pero ese no es nuestro caso, así que con mucha decisión, nos encaminamos hacía el comienzo del sendero, donde nos esperan casi 11 kilómetros de dura marcha, entre ir y volver.

Barrio de Los Pedregales, comienzo de la carretera a Teno Alto

Mercadillo del agricultor y oficinas del Parque Rural de Teno.

Alrededores del comienzo del sendero.

Comienzo del sendero hacia Teno Alto.

La ruta que vamos a emprender discurre por el denominado Callejón de Teno. Después de haber escrito el relato, la Oficina de Gestión del Parque Rural de Teno (teléfono 922-128-032) me ha proporcionado, muy amablemente, un archivo en formato PDF de un folleto informativo sobre la ruta, editado por dicha oficina y por el Cabildo de Tenerife. Así pues, antes de continuar, transcribo la información que aparece en el folleto; también puedes ver el mapa de la ruta en la imagen de la derecha.

Este camino representó la única vía de comunicación entre El Palmar y Teno hasta hace unas décadas. Los vecinos y vecinas lo recorrían a pie para llegar hasta sus casas, sus huertas, para comprar o intercambiar productos. A lo largo del trayecto, podrás imaginarte cómo era la vida en estos lugares y descubrirás que, en muchos aspectos, ese mundo rural sigue presente. Además, te acercarás sucesivamente a diferentes tipos de vegetación, adaptada a cada lugar: desde las plantas rupícolas, que viven en las abruptas laderas, hasta el frondoso y húmedo bosque del Monteverde, que ocupa las suaves lomas y vaguadas de la Meseta de Teno. Por último, llegarás a Los Bailaderos, un caserío con fuerte sabor tradicional, tanto en su arquitectura como en sus productos locales, entre los que destaca el queso, el vino, la miel y el azafrán. Duración aproximada: 3 h. Longitud aproximada: 4.800 metros. Características: Fuerte desnivel al comienzo del itinerario desde El Palmar, con zonas que pueden resultar resbaladizas si están húmedas. El resto del recorrido es muy cómodo. Dificultad: Media. Clima: Se va haciendo más fresco y húmedo según se asciende. Son posibles los cambios bruscos de temperatura y las lluvias. Material recomendable: Calzado fuerte y cómodo para caminar, algo de abrigo, chubasquero y gorra para el sol, protección solar, agua y algo de comer. Pueden ser útiles unos bastones. No existe transporte público regular en Los Bailaderos, por ello, te recomendamos que conciertes la recogida en taxi o que dejes un vehículo al final de la ruta antes de comenzar a andar. Corresponde al sendero insular PR-TF 57. Si quieres profundizar más, existe un cuadernillo interpretativo de este itinerario. Pregunta en los Puntos de Información.

El sendero, si mal no recuerdo, comienza en línea recta durante unos 1.400 metros, con una ligera pendiente bastante asequible. Todo el camino es muy seguro, está muy bien indicado y no tienes posibilidad de perderte. Después de esa distancia, se atraviesa la carretera y comienza la dura subida de casi un kilómetro de longitud. La vegetación durante el camino es cambiante, habiendo incluso algunos tramos sombríos de bosque frondoso. Nuestra referencia para llegar a la cumbre van a ser las antenas que puedes ver en las fotos. La visión del Teide es impresionante; lástima que esa nube nos tapa la visión del cráter, aunque mirándolo con buenos ojos quizás le de un cierto aire mágico y misterioso. Un consejo: procura ir bien provisto de agua pues no hay fuente alguna en todo el camino y una vez llegado a la meta, en Los Bailaderos (Teno Alto), mi consejo es que tomes vino fresquito mejor que agua.

Cruces en el sendero ¿Quizás recordando a fallecidos en este paraje?

Vista del Valle de El Palmar después de haber recorrido 1.600 metros de sendero.

Las antenas, un poco más cerca.

Muestra de la vegetación casi llegando a la cumbre.

Otra muestra de la vegetación.

Ya casi podemos tocar las antenas con las manos

Vista del Teide con el mar de nubes tapando el cráter.

Cada vez más cerca.

Por fin llegamos a la mitad del camino de ida, 2.400 metros, tal como puedes ver en los carteles de la foto. En este punto te encuentras muy cerca de la carretera, por si te arrepientes y decides volver. A partir de aquí el sendero es un continuo baja y sube, vamos que cuando piensas que ya has pasado lo peor con el famoso tramo de fuerte pendiente, el suplicio, aunque algo más leve, continúa. Todo ello queda compensado con la magnífica vegetación que nos rodea, bastante umbría, y las vistas que tienes hacia la isla de La Palma primero y hacia Teno Alto después. Por fin llega un momento que se comienza a atisbar algo de civilización; enfrente vemos unas casas (caserío de La Abejera) con corrales de cabras en su entorno y en los aledaños del sendero observamos unas cuantas huertas en plena producción. Y después de casi dos horas y cerca de cinco kilómetros, llegamos a la ermita que nos da la bienvenida al caserío de Los Bailaderos (Teno Alto).

A mitad del camino de ida.

Al otro lado de la cumbre ya se puede atisbar la isla de La Palma.

Las primeras casas del caserío de  Teno Alto.

Y por fin. la ermita nos da la bienvenida.

En el caserío, tienes un par de sitios donde comprar el afamado queso de cabra de la comarca, requesón, miel y demás viandas, pero en nuestro caso, dado que, al no haber transporte público tenemos que volver andando, optamos por dejar las compras para el último día, en el mercadillo del agricultor. Queda poco para la una de la tarde y con la caminata que nos hemos pegado, el hambre y la sed aprietan fuerte. En el Bar Los Bailaderos, conseguimos saciar nuestras necesidades. No dejes de probar el cabrito (9€ el plato), el queso (3€ el plato) y el vino fresquito (6€ el litro). En nuestro caso, solo pedimos un plato de cabrito para los dos, por aquello de no estar demasiado pesados para la vuelta. ¡Ah!, muy importante para no llevarte sorpresas, tienen carta de precios actualizada.

Placas conmemorativas por fuera de la ermita.

Reponiendo fuerzas. Mira qué cabrito más rico.

Exterior del Bar Los Bailaderos.

Casas en Teno Alto.

Tras dar una vueltita por el caserío, nos disponemos a tomar el camino de regreso. En principio la idea es hacer la primera parte por el sendero, hasta llegar a mitad de camino. Una vez aquí, donde están los famosos cartelitos de los 2,4 kilómetros, tomamos la carretera, lo cual nos supone hacer cerca de un kilómetro más de recorrido pero a cambio de ahorrarnos el tramo de sendero de un kilómetro de longitud que a la ida nos destrozó las piernas al ser en fuerte pendiente de subida y ahora con la bajada más de lo mismo o incluso peor. Más adelante, cuando llegamos al punto en que se cruza la carretera con el sendero, faltando 1,4 kilómetros para llegar a Los Pedregales, decidimos tomarlo de nuevo para evitar el ruido de la muchedumbre que pulula por los fogones de la zona recreativa cercana a la carretera. Después de un día de lo más sereno compenetrados con la naturaleza, no apetece nada aguantar semejante alboroto.

Cabra pastando.

Ya de vuelta, vemos un enorme rebaño de cabras.

Vista de El Palmar

Magnífica vista del valle, y el Teide que sigue con la nube.

Y por fin llegamos al punto de partida en Los Pedregales, muy cansados pero muy satisfechos. Desde aquí hasta la casa, son diez minutos escasos andando. Nos tomamos un reposo más que merecido y sobre las seis de la tarde partimos hacia Garachico, a unos 14 kilómetros de El Palmar. La idea es asistir a la Procesión Magna del Viernes Santo que comienza a las ocho de la tarde.

Al llegar, nos cuesta bastante aparcar, pues al ser día de fiesta y con las procesiones, el pueblo está a tope de gente. Aún no teniendo punto de comparación con las procesiones a las que he podido asistir en distintos puntos de la España peninsular o incluso en La Laguna, sí que tiene un encanto que se acrecienta mucho más cuando anochece, y que viene dado por el hechizo que esta villa transmite.

Nada más bajar del coche ya vemos a mucha gente, especialmente del sexo masculino, ataviados con camisa blanca y traje y corbata de color negro, o sea, de riguroso luto, acorde con la solemnidad del día. Nos dirigimos hacia la iglesia de Santa Ana, de donde se supone saldrá la procesión y hacemos un poco de tiempo sentados en un banco por los alrededores del quiosco (imagen de la izquierda).

Preguntamos a un grupo de procesionistas sobre el recorrido de los distintos pasos y nos informan que primero será el traslado del Cristo Yacente desde el oratorio de La Soledad hasta la parroquia de Santa Ana y que algo más tarde será la Procesión Magna. Con muy buen tino, mi esposa, Eva, propone sentarnos en la escalinata de la iglesia de San Francisco, al lado del ayuntamiento, desde donde disfrutamos de una visión perfecta de todo el acontecimiento.

Garachico, iglesia de San Francisco.

Paso del traslado del Cristo Yacente por delante del hotel la Quinta Roja en la glorieta de San Francisco.

Otra vista de la comitiva del traslado del Cristo Yacente.

Uno de los bellos pasos de la Procesión Magna.

Poco antes de las ocho, todavía con luz natural, aparece por nuestra derecha la comitiva del emotivo traslado del Cristo Yacente en completo silencio; ese ataúd, sin duda que impone muchísimo respeto. Solo son dos pasos: el Cristo en su féretro, y la Virgen en segundo lugar, que con mucha parsimonia son conducidos hasta la cercana parroquia de Santa Ana.

Ya de noche cerrada, comienza la Procesión Magna, con un total de veintiún pasos, algunos de ellos realmente curiosos y nunca vistos. No son demasiado grandes y casi todos van sobre ruedas, o sea, nada de anderos ni costaleros. Acompañan la procesión dos bandas de música; la primera más bien floja, pues de vez en cuando uno de los trompetas desafina que da gusto. 

La otra, que parece la municipal, suena a música celestial y de hecho tengo una de las melodías metida en la cabeza mientras escribo estas líneas, lo mismo que el traqueteo de las ruedas de los pasos al salir de la iglesia. Una vez acabada la procesión, sobre las diez y media de la noche regresamos a El Palmar, con ganas de cenar y de disfrutar una vez más de una relajante sesión de chimenea.

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7 de Abril, sábado, cánticos y agua.

Hoy el día amanece algo nublado -después se despejará- y me viene a la cabeza el fuerte sol que tuvimos que aguantar durante la caminata de ayer y que nos ha causado algunas quemaduras, aunque nada grave. A pesar de que las agujetas, producto del gran esfuerzo físico, comienzan a aparecer, seguimos con la idea de hacer otra caminata. Hace un par de años compré un librito llamado Caminos de Tenerife, escrito por Manuel Mora Morales, donde entre otras rutas viene la del Monte del Agua entre Erjos y El Palmar. El problema es que la ruta completa, de 18 kilómetros, no es circular, con lo cual te ves obligado a tener otro coche u otro medio de transporte para volver al punto de origen, pero sí que da una alternativa para acortarla y volver de nuevo a Erjos. Antes de tomar la carretera en dirección Masca, hacemos una parada en el supermercado Las Cuevas donde compramos pan, algunas conservas y unos deliciosos pastelillos de cabello de ángel hechos en Los Silos. Jesús, el dueño, una persona de lo más amable, nos aconseja hacer la ruta desde El Palmar, de donde sale una pista a la altura de Las Lagunetas y después volver al mismo punto de salida, pero yo tenía en mente lo que había leído en el librito sobre las charcas de Erjos y por nada del mundo quería perdérmelas.

Una vez más, comprobamos lo peligroso que es el tramo de carretera comprendido entre Masca y Santiago del Teide, no tanto por el trazado más que sinuoso o por la estrechez, sino por la cantidad de coches de turistas despistados y asustados (por no decir algo más fuerte) que te vas a encontrar, así como algún que otro enorme autocar. Creo que se debería hacer algo al respecto, sobre todo en lo que concierne a los autocares. Siguiendo el consejo de la guía, dejamos el coche en el aparcamiento del restaurante Casa Fleytas que se encuentra en Puerto de Erjos, en el cruce de la carretera Santiago del Teide - Erjos (TF-82) con la de San José de los Llanos (TF-373). Ampliando el mapa puedes apreciar perfectamente la situación.

Panorámica de las charcas de Erjos.

Una de las charcas.

Otro encuadre de la misma charca. Obsérvense las aves al fondo de la imagen.

La misma charca. Qué bonito el reflejo en el agua.

Para llegar a las charcas, hay que caminar un pequeño tramo de carretera de unos 50 o 100 metros, en dirección norte hacia Erjos y El Tanque. A mano izquierda verás una pista de tierra, tómala y en unos 15 minutos llegarás a la zona de las charcas. Quizás para el viajero que venga del continente, acostumbrado a ver lagos, lagunas, ríos y todo tipo de acuíferos, la visión de estas charcas no le diga nada o muy poco, pero para los que hemos nacido en las islas, a pesar de haber viajado por buena parte del mundo, como es mi caso, el agua dulce, bien corriendo por arroyuelos o atarjeas o en pequeñas lagunas como éstas, nos sigue produciendo una admiración indescriptible. De hecho, nunca olvidaré, con mis 9 años recién cumplidos, cuando fui a vivir a Madrid, la primera vez que tuve la ocasión de ver un río como el Tajo a su paso por Aranjuez.

Otra charca.

Bonitas huertas en los alrededores de las charcas.

¡Ojo con las abejas!

¡Qué vergel!

Estas charcas o lagunas se formaron hace unos años a raíz de haberse extraído tierra de la zona, recogiendo en las concavidades las lluvias del invierno y de la primavera. El hecho de que la tierra sea arcillosa favorece que dicha agua quede estancada. Lo más curioso (desconozco como estarán en pleno verano) es que el agua aparenta estar bastante limpia, sin malos olores y sin mosquitos, como si tuvieran algún otro tipo de alimentación aparte de la lluvia. La flora que se puede ver no es canaria, sino andaluza, concretamente del Parque Nacional de Doñana, en Huelva, y ha sido transportada hasta aquí por aves migratorias que han formado una nutrida colonia. De hecho, nada más comienzas a bajar por la pista de tierra, los ruidos y cánticos de todo tipo de aves te transportan a una especie de mundo perdido.

Aparte de todo tipo de aves canoras,  con un poco de paciencia podrás ver patos porrones moñudos (Aythya fuligula, pato buceador de 40 centímetros, sale del agua chapoteando, de color casi negro con una franja blanca en las alas, moña, ojos amarillos), patos cuchara (Anas clypeata, de 50 cm., es un pato nadador con pico en forma de espátula) y pollas de agua (Gallinula chloropus chloropus, de unos 33 cm., tiene sobre el pico un escudete frontal rojo vivo con la punta amarilla, cuerpo casi negro y nadando se le ve una franja negra a través del costado).

Observa la belleza de las flores.

Y ésta tampoco se queda atrás.

En ésta vimos unos cuantos patos porrones moñudos  volando a ras del agua.

El mismo vergel pero con otra luz.

El caso es que tanto nos gustaron las charcas, que nos quedamos anonadados durante más de una hora, yendo de una a otra, sacando fotos, video, observando y escuchando las aves, en fin que la cosa da para mucho y al final como tampoco veíamos demasiado claro el camino a seguir hacia el Monte del Agua, decidimos dejarlo para otra ocasión y quedarnos un rato más disfrutando de esta maravilla.

El camino de vuelta lo hacemos por Erjos y El Tanque en dirección a Garachico. Hacía muchísimos años que no iba por esta carretera, incluso he llegado a pensar que era la primera vez pues no recordaba absolutamente nada de nada. El camino es de los más atractivo, especialmente el último tramo entre El Tanque y Garachico, con unas vistas espectaculares de toda la costa: volcán, peñón, etc., tal como puedes ver en las fotos. Según he visto en la Web amiga Secret Tenerife, una vez pasado El Tanque Alto y antes de llegar al desvío para Garachico, se encuentra el Restaurante Monteverde (ver anexo al final de página) donde parece ser que ponen un riquísimo puchero; espero probarlo algún día. También quería comentar que al principio de la tortuosa carretera que baja hacia Garachico,  se encuentra el Hotel Casa Mara. El edificio deja mucho que desear, pero las vistas desde ese auténtico nido de águilas, deben ser espectaculares. Desde el pueblo de Garachico, se puede apreciar perfectamente, en lo alto del acantilado, a 300 metros de altura.

Llegamos a El Palmar sobre la una y media de la tarde y la primera intención es dirigirnos a comer al Restaurante "El Coyuco" (imagen a la derecha; en la sección Restaurantes Preferidos de este sitio Web puedes ver una amplia reseña), pero cuando pasamos por allí no vemos ni un solo coche y nos da que pensar, así que seguimos de largo y le echamos un vistazo al Mesón del Norte, en el barrio de Las Portelas, pero tampoco nos convence, aunque después de un intercambio de opiniones con Pamela Heywood, de Secret Tenerife, creo que tendré que reconsiderarlo para la próxima vez. Decidimos dar media vuelta, volver al pueblo, dejar el coche en la casa e ir andando a uno de los restaurantes de los alrededores. El restaurante El Palmar, el de los famosos pollos asados, está a tope de gente y además dos días antes cuando paseábamos por allí, unos de los camareros que estaba asomado a la puerta, nos dijo una estupidez que no me sentó demasiado bien, así que probamos suerte en el que está al lado, El Baracán. Le pregunto por la carta de precios y me dicen que no la tienen actualizada, vamos que según la cara que te vean te cobran lo que les parece, así que optamos definitivamente por volver de nuevo a El Coyuco, donde comemos a las mil maravillas. Insisto en que no dejes de leer la reseña en otra sección de esta Web.

Vista de las cumbres de Baracán desde el patio.

Ventana y chimenea de la cocina.

Puerta acristalada del dormitorio soble y nisperero.

Vista general del patio, con hamacas, mesa, nisperero y cuarto trastero al fondo

Después de un corto paseo caminando, volvemos a la casa, donde pasamos apaciblemente el resto del día, primero descansando en esas hamacas que ves en el patio y más tarde disfrutando de la casa, leyendo, sacando todas estas fotos que ves por aquí, video, etc. Aunque no las llegamos a usar, en el cuarto trastero que está al fondo del patio, tienes una barbacoa y la lavadora, y por fuera, para refrescarte en verano, una ducha. La mesa que puedes ver en las fotos es perfecta para desayunar.

Otra vista del patio. A l izquierda la puerta del dormitorio y a la derecha la ventana de la cocina.

Puerta de acceso desde el patio al interior.

Otra vista del patio. Obsérvese el banco debajo de la ventana de la cocina.

A la derecha ventana lateral de la cocina.

Todo el patio, al igual que el interior de la casa, está lleno de curiosidades. Por haber, hasta hay un cucharón de cocina colgado del nisperero. Como puedes ver en una de las fotos debajo de estas líneas, para mi gusto, quizás lo más bonito sea ese eje de carretilla, completamente oxidado,  con acompañamiento de  geranios.

Detalle del tejado con verodes, chimenea del salón y puerta de acceso al interior.

Una de los artísticas antiguallas acompañada de unos bonitos geranios.

Otro detalle mas de la chimenea de la cocina.

Vista de las cumbres de Baracán, nisperero y muro de la casa del Herrero.

La noche cae y el hambre aprieta, así que nos zampamos para cenar todas las sobras de las exquisiteces que hemos traído y nos deleitamos con una última sesión de chimenea.

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8 de Abril, domingo, la despedida.

Domingo, última mañana en El Palmar. Después del acostumbrado desayuno en el patio de la casa nos dirigimos hacia el mercadillo del agricultor del cual ya hemos comentado algo en la primera jornada. Está muy cerca de la casa y puedes ir andando perfectamente. Fue inaugurado en septiembre de 2001. Solo abren los domingos, a partir de las 10 de la mañana. Es más bien pequeño, no más de veinte puestos, de los que solamente suelen estar funcionando la mitad o incluso menos. Principalmente hay puestos de miel, verdura y fruta, de queso y requesón de Teno Alto, y de todo tipo de panes y bollos. La otra vez que estuvimos en octubre también vendían muy buen vino en alguno de los puestos pero esta vez no es el caso. Aprovechamos para comprar pan de ajo y de chorizo así como queso fresco de cabra (a poco más de 8€ el kilo) y requesón, también de cabra (a 6,50€ el kilo). El ahumado es algo más caro, a 11,50€ el kilo si mal no recuerdo.

Mercadillo del agricultor en el barrio de Los Pedregales.

Bonito ejemplo de arquitectura rural enfrente del mercadillo y en la misma calle que la Casa del Molino.

Alrededores del mercadillo.

Alrededores del mecadillo. Era donde se celebra el Día de la Trilla.

Sin duda que el mercadillo le da mucha vida al pueblo, a pesar de solo abrir los domingos; quizás no estaría mal que también lo hicieran los sábados. En la noticia del diario El Día en la que habla de su inauguración en septiembre de 2001, se citan unas palabra del alcalde que transcribo a continuación: Se hace necesaria la construcción en los próximos meses de un complejo agroalimentario que albergue una bodega, quesería, restaurante y dependencias para la venta de productos artesanales. Igual lo desconozco pero que yo sepa nada de eso existe y han pasado casi seis años. En fin, una lástima, esperemos que algún día se haga realidad.

Después de las compras, volvemos a la Casa del Molino, hacemos la maleta, dejamos todo recogido y emprendemos vuelta a casa por el norte. Al igual que la otra vez en octubre del pasado año, nos encontramos de nuevo con el alegre y cariñoso recibimiento de nuestro hijo Paulino y del viejo Dexter, y lo más importante: una vez más, casi todo está en orden.

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Anexo.

El sábado 24 de julio de 2010, ya convertidos en unos senderistas de cierto nivel, y después de una caminata por las charcas de Erjos, cumbre de Bolico y Monte del Agua, hemos ido a comer al famoso Restaurante Monteverde y el resultado ha sido algo decepcionante, al menos en lo que al puchero se refiere, demasiado "light" y dirigido, mas bien, al turista. Lo que sí es de destacar el buen servicio y el precio, realmente barato: pan 0,50; garbanzas 3,61; escaldón 2,10; puchero 5,41; arroz "cuartelero" 4,21; filete de cherne 6,01; chocos 5,00; bistec de ternera 8,00 y de cerdo 5,41; carne fiesta 4,50; refrescos y cervezas a 1,10; botella de agua de 2 lit. 1,00; vino del país 1 litro 6,00; café 0,70, postres entre 1,50 y 2,20.

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Copyright © 2007-2010, Paulino Alonso Panero. Reservados todos los derechos.
Última revisión: 25-07-2010.
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